Este fue un fin de semana largo, laaaaargo, comenzó con una salida el viernes en la noche a Tepatitlan para ir a una graduación, el viaje no tuvo muchos incidentes salvo al llegar que nos tocó un humo muy denso por algún incendio cercano, tras unos momentos muy estresantes llegamos al airbnb donde pasaríamos la noche después del evento. Tras dormir unas pocas horas fuimos a desayunar a las carnitas del che para después hacer el viaje a Guadalajara, para más tarde ir a Rangers BBQ en el municipio del Salto. Después de la comida mi esposa y sus amigas salieron a un bar y yo me quedé en casa.
El domingo todo comenzó de manera normal, hasta que comencé a ver los grupos de whatsapp y telegram en los que estoy, se hablaba de un código rojo en toda la ciudad, y a lo lejos se escuchaban helicópteros sobrevolando la ciudad, el motivo, aún no se sabía, no fue hasta después de desayunar unas tortas ahogadas que nos enteremos de la captura y el fallecimiento del líder del cartel, motivo por el cual la ciudad tenía bloqueos en diversos puntos con vehículos quemados y no solo eso, sino que los bloqueos se extendían por las carreteras a otros municipios y a otros estados.
Se manejaron muchos rumores y desinformación, desde que los sicarios estarían atacando instalaciones de la CFE para cortar el suministro eléctrico hasta que se había dado la orden de disparar a civiles inocentes en las calles a partir de las 2:00PM, sobra decir que el pánico se apoderó de de la ciudadanía, puestos de comida cerraron sus puertas, las tiendas también y la gran mayoría de los comercios, se suspendió el transporte público, el servicio de carros de plataforma y los eventos masivos.
Salir a la calle se volvió un riesgo, me recordó a los primeros días de la pandemia en el 2020 cuando la ciudad de paralizó y se dejaron de escuchar los automóviles pasar por las avenidas, cuando la gente se resguardó en sus casas para evitar los contagios pero ahora era para salvaguardar sus vidas.
Con las tiendas cerradas era difícil conseguir víveres, tuve la suerte de encontrar una cercana que atendía un señor, a puerta cerrada eso sí, pude comprar algo de queso, tortillas de harina y agua embotellada, con eso pudimos comer, me dí cuenta de lo poco preparado que estoy para un evento de este estilo en el que no se puede salir de casa y todo está cerrado.
Así transcurrió el domingo, sin internet (pues hubo un fallo y nadie quería arreglarlo aparentemente) y con la incertidumbre de cuánto tiempo tendríamos que estar encerrados.
Ya para la tarde las cosas se tranquilizaron un poco pero en mi trabajo se dio la indicación de trabajar desde casa el lunes para evitar riesgos innecesarios, cosa que hice aunque a mi esposa sí la hicieron ir a trabajar, durante la mañana del lunes la ciudad estaba desierta, la incertidumbre era aún prevalente en la situación de la ciudad, gracias a Dios no pasó nada y todo estuvo tranquilo.
Es por eso que ahora estoy en la oficina, trabajando como si nada hubiera pasado, con cierto nerviosismo por si acaso todo vuelve a suceder de nuevo.