Jugamos como nunca y perdimos como siempre una frase tan cliché pero también tan acertada a la realidad de la selección mexicana de fútbol. Se tuvo a Inglaterra replegado en su campo, se tuvo la posesión se defendió bien hasta que Bellingham nos clavó dos goles en 90 segundos, dos goles que liquidaron inmisericordemente las ilusiones oníricas de millones de mexicanos en el territorio nacional y otros tantos millones en el extranjero, ya lo demás fue remar contracorriente, a pesar del gol de Quiñones que nos puso a soñar el partido estaba liquidado, bastó un descuido en la defensa para que la escuadra Inglesa provocara un penal que ejecutó de buena manera Kane, cuando jugaban con solamente 10 hombres.
Ya lo demás fue de pesadilla, un penal algo fortuito que nos acercó al marcador pero nada más, Inglaterra se cerró y México nunca pudo encontrar la manera de generar peligro real, a pesar de estar encima durante más de 20 minutos.
El gol nunca llegó, el partido terminó y con ello nos volvimos a quedar en octavos.
Sé que algún día llegara ese juego de cuartos de final para México en un mundial, no sé si me toque verlo pero puedo decirles que este país, esta afición (la buena, no la minoría de pseudo-aficionados que aprovechan a este bello deporte para desahogar sus más profundos deseos violentos y destructivos) merece un juego de cuartos de final de copa del mundo.
Ahorita no me hablen, estoy triste...
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